¿Como funciona el pago contactless?
Al hacer pagos con tarjetas de crédito o débito o un smartphone, el pago contactless es una forma rápida y segura de realizar transacciones sin insertar la tarjeta en la terminal. Esto es gracias a la tecnología NFC (Near Field Communication), que permite la comunicación inalámbrica entre la tarjeta o dispositivo y el punto de venta cuando están a pocos centímetros de distancia.
¿Cómo funciona?
- La tarjeta o dispositivo (smartphone, smartwatch, smartband) tiene un chip NFC.
- Al acercarlo a la terminal, se transmite la información de pago cifrada.
- En segundos, la terminal confirma la transacción sin necesidad de digitar el PIN (para montos pequeños).
Esta tecnología tiene ventajas muy importantes:
- Más rápido que insertar o deslizar la tarjeta en la terminal.
- Menor desgaste físico del chip.
- Reduce el contacto con superficies (higiene).
- Compatible con billeteras digitales como Apple Pay, Google Pay o Mercado Pago.
Además, es muy seguro, ya que cada transacción utiliza un código único (token), por lo que los datos reales de la cuenta no se comparten directamente. Además, el rango de comunicación es muy corto (unos pocos centímetros), lo que minimiza los riesgos de interceptación.
¿Cómo se energiza el chip en un pago contactless?
Estas operaciones inalámbricas requieren energía para enviar los datos hacia el punto de venta, pero el chip de una tarjeta contactless (NFC) no tiene batería propia. Se alimenta mediante un proceso llamado inducción electromagnética, que se presenta cuando la tarjeta se acerca a la terminal de pago.
Paso a paso técnico:
- Desde la terminal:
- La terminal de pago genera un campo de radiofrecuencia (RF) alrededor de su antena NFC.
- Desde la tarjeta:
- La bobina interna del chip NFC en la tarjeta capta la energía del campo.
- El chip convierte esa energía en corriente eléctrica suficiente para activar su circuito.
- Una vez energizado, el chip transmite los datos cifrados de la transacción a la terminal.
La potencia transferida por la terminal es del orden de microvatios, suficiente para alimentar el chip durante unos milisegundos, justo el tiempo necesario para realizar la transacción.
Es como una etiqueta RFID o un cargador inalámbrico, pero a una escala mucho menor: la energía se transfiere por el aire, sin contacto físico, solo por proximidad (unos 4 cm o menos).

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